
Un espacio para conectar con tu sensibilidad
Deja que la vibración te acompañe hacia dentro.
Permítete soltar aquello que necesita ser liberado, observar lo que pide ser visto y transformar aquello que ya está preparado.
Porque bajo aquello que conocemos de nosotros mismos, existen capas más profundas. Memorias, emociones, huellas y patrones que forman parte de nuestra historia; algunos los reconocemos y otros permanecen fuera de nuestra conciencia.
El canto desciende a través de esas capas como una onda que atraviesa el agua.
A veces, algo emerge: una emoción, una imagen como un recuerdo, una sensación en el cuerpo. Otras veces no hay nada que comprender. Solo escuchar, sentir y permitir que la experiencia encuentre su propio lugar.
Como un instrumento que vuelve poco a poco a su afinación, aquello que estaba en tensión puede encontrar un nuevo espacio desde el que resonar.
Atravesando capa tras capa, hasta alcanzar lo más profundo de ti.
Haciendo resonar las notas de tu propia melodía.

tu SESIÓN
Cada encuentro es único. No existe un canto escrito de antemano ni una experiencia que deba suceder.
La voz nace en el momento y se entrelaza con el sonido de los cuencos cantores, los instrumentos y el silencio, creando un paisaje sonoro que acompaña tu propio proceso.
Tú no tienes que saber meditar, visualizar ni hacer nada especial. Solo encontrar una posición cómoda, cerrar los ojos si así lo sientes y permitirte escuchar.
Pueden aparecer emociones, imágenes, recuerdos, sensaciones corporales o simplemente una profunda quietud. Y también puede ocurrir que la experiencia sea únicamente sonido.
No hay nada que alcanzar. Solo permitirte sentir, escucharte y, quizás, reconocerte un poco más.

UN CANTO ACOMPAÑADO
En mi práctica espiritual, no siento que cante sola.
Durante estos encuentros abro un espacio de conexión con los seres de luz que acompañan mi camino, con las presencias vinculadas al canto y la armonización, con los seres acuáticos y con esa energía que para mí está profundamente unida a Sirio.
No necesitas compartir mis creencias ni experimentar estas presencias de la misma manera. Son parte del espacio desde el que yo vivo estos encuentros: una forma de pedir guía, sostén y asistencia mientras dejo que la voz encuentre su camino.


